Página 42
Cuando llegué todavía olía a cigarro. En la mesa quedó la marca de una taza de café, un libro con una hoja arrancada y el ruido del vinilo en el último surco.
Un nombre inventado para lo que no cabe en un oficio. Aquí se sedimentan las imágenes, los relatos y los objetos que hago cuando dejo de tener prisa.
Imágenes tomadas sin encargo. Rostros, manos y grietas donde la luz se detiene el tiempo suficiente para mirarlas.
Cuento breve y ficción especulativa. Historias de memoria, dobles y máquinas con temperatura.
MicrorrelatosCuando llegué todavía olía a cigarro. En la mesa quedó la marca de una taza de café, un libro con una hoja arrancada y el ruido del vinilo en el último surco.
Hojeaba los libros viejos del puesto. A uno le faltaba una hoja, tenía manchas de café en la página 43. Cerró el libro. Lo compró.
Misión: ejecución de elemento disruptivo. Llegada a sitio: 03:42 a.m. Escaneo de reconocimiento, tres cuerpos dormidos primer piso, un cuerpo dormido en el segundo. Objetivo en el tercer piso. Anomalía: se encuentra despierto. Detecto dos rastreadores, uno activo, el otro fuera de línea. No hay explicación en archivo.
Entrada posible por ventana lateral. Sin sellos. Ingreso limpio. El hombre está sentado frente a mesa de madera desgastada. No se inmuta. Hay dos tazas, una con él, otra junto a una silla vacía. Hace movimiento de cabeza hacia silla vacía. Modo: grabación de audio.
—Siéntate.
—Estoy en misión.
—Sé para lo que viniste. Siéntate, tantito.
Evaluación de protocolo: acción no autorizada. Solicitud: análisis de sujeto. Procedo. Me siento. Las tazas huelen a naranja y algo cercano a óxido, compuesto sin registro. Emanan vapor.
—Es té. Mi madre me enseñó a prepararlo; cáscaras de naranja y una hierba sin nombre, pero conservo una maceta. Ella era de un lugar lejos de aquí, tenía otro nombre, nunca me quiso decir. Hablaba mucho, intentaba explicar de dónde venía, pero con las palabras que usamos aquí le era difícil. Creo que le entendí como la mitad, que vivía donde el cielo se puede casi tocar.
Temperatura en actuador derecho: 37°C, estable.
—Ahora no puedo preguntarle.
Pausa de siete segundos. El vapor sigue emergiendo. El hombre sopla la taza.
—Se peinaba de lado, con el chongo cargado al lado izquierdo. Siempre de lado. A lo mejor era cosa de su pueblo o quién sabe, solo manía de ella. Eso se va con la persona cuando muere y no hay manera de recuperarlo.
Buscar archivo de familiares: Archivo incompleto. Datos faltantes no relevantes.
—Me avisaron demasiado tarde, normal, una notificación al final de la jornada para evitar distracciones.
Silencio.
—Quién sabe si eso sea bueno o malo. He pensado en eso mucho tiempo.
Mueve cuchara dentro de taza. Se escucha metal contra cerámica, sin patrón, sonido rítmico, propósito no registrable. La deja. La toma otra vez. La deja.
—Tuve un perro. Un perro color café descolorido. Se llamaba Tepache, ya tenía ese nombre cuando me lo dieron. Lo tuve once años. O doce. No recuerdo bien, dejé de contar.
Temperatura: 40°C.
—Cuando murió no lloré. Eso se me hizo raro mucho tiempo. Luego pensé que sí. Pero sin saber que era eso. Que a veces no se sincroniza, que termina antes de que uno note que empezó. Hay cosas que se te quedan dentro. Sin nombre. Sin salida. Ocupan un lugar. Quietecitas.
42°C.
—En este tiempo que todo se ha vuelto una competencia de quién hace más, ya no hay espacio para eso.
—¿A ti qué te detuvo?
—Me di cuenta de que no me iba alcanzar.
—¿El salario?
—No. El tiempo. Al paso que llevaba iba a llegar al final sin hacer nada que me importara. Y lo que me importaba no producía ni se podía medir en efectividad. Eso me hizo obsoleto… Por eso estás aquí ¿no?
El hombre silba. Interpretación pésima. Ríe.
—Nunca aprendí a silbar bien.
El calor sube a articulación superior. Se acerca al núcleo. No hay referencia.
—Ya nada más por morbo, ¿a cuántos te has echado?
Información accesible. No abrir. Pausa de sistema.
—No es relevante.
—También se quedan, ¿no? Adentro. Ya sabes cómo es.
51°C.
Terminar con la misión. Arma apunta a objetivo. Ángulo hacia el cuello correcto. No dispara. Sigue con los ojos abiertos dirigidos hacia mí. Inestabilidad en mi brazo. Sin causa registrada. Repetir diagnóstico. Resultado idéntico. Desliza la taza despacio por la mesa. La cerámica roza mi actuador. Registro transferencia. El té está frío. No debería. El asa de su taza tiene una grieta. Sellada con otro material. Reparación casera. El hombre ve la taza. Veo la grieta del asa. Él la toca con el pulgar. Una vez. Otra. La temperatura desciende. No hay falla. Estoy a la misma temperatura del cuarto. Inhabilito segundo rastreador. Él sigue callado, solo observa.
Disparo.
Modo grabación de audio: apagado. Los cuatro cuerpos restantes en el edificio siguen dormidos. Nada se interrumpe.
Salgo del departamento. Estoy en la calle. Huele a naranja donde no debería. La luna está ahí. Me siento en la banqueta. Solo tantito. Sin instrucción.
Exploraciones de objeto, forma y materia, al margen de lo comercial. Piezas que se preguntan antes de resolver.
En preparación.
El nombre con el que trabajo cuando el trabajo no lleva prisa ni cliente.
Fotografía, escritura y diseño como una sola búsqueda: mirar despacio lo que casi siempre pasa de largo.
Guadalajara · México